Capítulo 14 Te deseo Iván estaba en la habitación antes de que Sofía entrara. El olor a whisky flotaba pesado en el aire, mezclado con ese perfume amaderado que siempre llevaba, como una marca imposible de borrar. La botella vacía yacía sobre la mesa, ladeada, y otra descansaba a medio consumir junto al sillón. Había bebido una completa antes de llegar y siguió haciéndolo apenas cerró la puerta, como si necesitara mantener la mente en un punto exacto entre la lucidez y el abismo. Cuando Sofía cruzó el umbral, él no se giró. Permaneció de espaldas, observando la ciudad desde la ventana, con los hombros tensos y la camisa abierta en el cuello. Escuchó sus pasos inseguros, el leve temblor en su respiración. Lo sabía todo antes de verla. —Ven —ordenó, sin mirarla—. Siéntate. Ella obedeció

