Capítulo 48 El ataque a losDe Luca Dante La noche estaba tranquila, pero Dante no creía en las noches tranquilas. La calma, en su mundo, casi siempre significaba que algo estaba moviéndose en silencio. Permanecía de pie junto al ventanal de su despacho privado, mirando el jardín oscuro de la propiedad mientras una copa de whisky descansaba en su mano sin que apenas la hubiera probado. Detrás de él uno de sus guardias aguardaba en silencio. —¿Cómo está mi hermano? —preguntó finalmente Dante sin girarse, la voz fue tranquila, casi casual. El guardia respondió con rapidez. —El señor Iván está estable, señor. La herida está limpia, pero tiene algo de fiebre. Dante giró apenas la cabeza, observándolo de reojo. —¿Fiebre? —El médico dijo que es normal después de una herida así. Dante s

