Capítulo 79 Un día entero Sofía No salí de mi habitación en todo el día, ni una sola vez, la luz del amanecer había entrado por las enormes ventanas de la mansión hacía horas, derramándose sobre el suelo de madera y trepando lentamente por las paredes blancas, pero yo no me moví. Permanecí sentada sobre la cama, con la espalda apoyada contra el cabecero y las rodillas dobladas contra el pecho, mirando un punto fijo en la alfombra como si allí estuviera escrita alguna respuesta que no lograba encontrar. Mi cuerpo estaba cansado. Mi mente… mucho más. Había pasado la noche casi sin dormir. Cada vez que cerraba los ojos volvía a verlo. A Iván. Su mirada oscura, su respiración agitada. La forma en que sus manos me habían sujetado con una fuerza que todavía parecía estar marcada en mi p

