Capítulo 108 Frío y distante Sofía Desperté temprano, mucho antes de que sonara la alarma. Abrí los ojos con esa sensación amarga de quien no ha descansado de verdad, aunque haya pasado la noche entera en la cama. Durante unos segundos me quedé quieta, mirando el techo, tratando de ubicarme. Después volvió todo. El pasillo. El beso. El baño. Las lágrimas. La certeza insoportable de que no podía permitirme sentir lo que estaba sintiendo. Me senté despacio al borde de la cama y apoyé los pies en el suelo frío. No. No iba a empezar el día hundiéndome otra vez en lo mismo. Me obligué a respirar hondo, me recogí el cabello como pude y salí de la habitación con una sola idea en la cabeza: hoy iba a actuar con normalidad. Haría mi parte. Me ocuparía de cosas concretas. No pensaría en él m

