Capítulo 7 Guerra de poder Dante Siempre supe que Iván terminaría siendo más grande que yo. Más alto, más fuerte, con un cuerpo que imponía respeto incluso cuando guardaba silencio. Desde jóvenes, la diferencia se hizo evidente, aunque nadie se atreviera a mencionarla. Yo tenía el apellido, el derecho de nacimiento, el mando absoluto. Él, en cambio, tenía algo más difícil de controlar: presencia. Y eso me irritaba. No se trataba solo del físico. Iván entraba a una habitación y las miradas se desviaban hacia él sin que lo pidiera. Los hombres esperaban sus gestos, su aprobación, incluso cuando yo estaba allí. Nunca buscó autoridad, pero la autoridad parecía encontrarlo por sí sola. Ese detalle me perseguía desde hacía años. Apoyé el vaso de whisky sobre el escritorio y observé la casa

