Camino a paso lento por los oscuros caminos del psiquiátrico con el corazón latiéndome a mil por segundo mientras maldigo internamente a Dylan por convencerme de hacer está locura. Y… ¿Cómo no me iba a convencer? Cuando estuvo más de tres días con la insistencia de que viniera a este lugar para descubrir que es lo que trama aquel asesino, y después de tanto insistir, solo para complacerlo (y para que dejara dejar el tema a relucir), acepte. Lo que no sabía y que sinceramente me impresiono, fue el hecho de que aportaba más información de la que yo hubiera imaginado, y cuando se lo dije simplemente me respondió con lo siguiente: >, cosa que me indigno y al mismo tiempo me hizo sentir lastima por él, porque si yo fuera él, no me gustaría pasar todos los días encerrada en

