CAPITULO 51. La noche de repente se me hizo muy oscura, más de lo normal. No sé en qué momento, pero las nubes taparon completamente el cielo y empezaron a caer grande gotas de agua a la vez que truenos resonaban fuertemente por todas partes, generando que sintiera frío por culpa de los escalofríos que eso me producía. El viento que se escuchaba afuera, haciendo que poco a poco mi llanto cesara y solo quedaran las lágrimas corriendo por mis mejillas, pero yo ya estando más tranquila que hace una hora. La habitación estaba en un silencio casi profundo y sepulcral, no se escuchaba nada afuera en los pasillos o demás cuartos, siendo el viento, la lluvia, mi acelerada respiración y mi asustado y roto corazón los sonidos que me interrumpieran ello. La inmensa oscuridad se veía un po

