–Hoy ha sido uno de los días más caóticos de mi vida, tenía una propuesta en la mañana y en la tarde todo se fue al demonio, tenía un trabajo en la mañana y en la tarde tampoco lo tengo, tenía una madre cuerda en la mañana y en la tarde simplemente ahora sueña con que me case, y no tengo trabajo, prometido, ni ganas de vivir, murmuró para ella misma mientras caminaba al lugar que Lana le había dicho que vaya para encontrarse y así poder arreglarse e ir juntas a la despedida de solteros.
–Hasta que llegas, pensé que tardarías más –dijo y lana realmente esperaba verla por vez sin maquillaje, sin tanto artificio como acostumbraba, Isabella al contrario de las chicas del bar solía llegar siempre con la peluca y los pupilentes puestos siempre entraba al baño para cambiarse la peluca de castaña, rosa, o lila y ésta vez no sería diferente. –creí que habíamos quedado en arreglarnos juntas. –dijo al verla de pies a cabeza, era claro que Isabella ya tenía todo puesto y solo era cuestión de llegar al lugar, aunque el aspecto de Isabella se veía muy aceptable, era como un personaje de anime con un gran abrigo n***o, que parecía más un vestido.
–sí lo sé, es solo que creí que no nos daría tiempo o que tal vez tú tardarías más... –negó con la cabeza, encogiéndose de hombros.
Isabella no estaba dispuesta a ser vista por nadie del bar sin maquillaje y sin peluca, si algo le había dejado claro su madre era que su identidad como bailarina exótica tenía que ser muy diferente a su identidad real si quería algún día salir de ese bar y ser una gran señora.
–Bien, en ese caso creo que me cambiaré cuando lleguemos al lugar, si es por cuestión de ahorrar tiempo al maquillaje ya lo llevo puesto. –dijo sin poder disimular su desilusión al no poder ver a Isabela tal y como era, ya que Isabel así había visto a las chicas incluyendo Lana como eran en realidad, sin artificios y maquillaje.
–No, no voy a ser la única loca que camina así vestida, maquillada y con peluca, al lugar que nos citaron. – dijo con cierta molestia.
–Lo sé, pero... ¿sabes qué?, está bien... –Asintió con la cabeza. –si te vas a sentir más cómoda, bien me cambiaré, e iremos juntas y vestidas como personajes ficticios de televisión –dijo una sonrisa.
Afortunadamente para Isabella, Lana ya traía el maquillaje puesto por lo que no tardó mucho en cambiarse de ropa y vestirse adecuadamente para su baile, cuando ya estaban totalmente listas les llegó un mensaje guerra mandándole el exacto lugar al que debían ir para dar su gran show.
No quiero hacer esto, sé que le prometí a mi madre que haría lo que sea para mantenerla con vida y curar su enfermedad, pero estoy aterrada. ¿Qué pasa si vamos, damos el show y quieren sobrepasarse?, podríamos ser abusada como lo fue Alexia hace unas semanas atrás, o podríamos ser drogadas como relató hace dos meses Cora. No lo sé, supongo que quiere el dinero y lo necesito más que quererlo, pero estoy están aterrada que esto salga mal, porque si yo muero, ¿quién cuidará de mi madre y de la abuela? –Pensó viendo el mensaje de la dirección, esto lo hacía más real para ella, tenía la esperanza de que aunque fuese a última hora Román se retractara del hecho y no le enviara a ese lugar.
—¿es Román? –preguntó Lana viendo como Isabella observó por un largo rato casi como si estuviera ensimismada el teléfono, ella pensó que a lo mejor no era lo que decía en el teléfono lo que la tenía así, así que llamó su atención.
–sí. –sacudió su cabeza un poco atontada, realmente podía perderse en su cabeza por un largo rato sin darse cuenta.
–¿y qué es lo que dice? –preguntó con un ligero tono de voz que llamó la atención de Isabella, lo que hizo que por fin ya levantara la cabeza y viera a lana, se veía tan asustada como ella, pero también se notaba que trataba de disimular que no lo estaba.
–sé que no somos amigas, pero tú... –sé tú antes hacer la pregunta, sabía que si por solo un segundo dejaba de lado la coraza que su madre le dijo que se pusiera para no ser traicionada, podría verse vulnerable y hasta amigable, y no era lo que quería.
Pero para fortuna de Isabella antes de siquiera preguntarle algo más Lana sabía lo que le quería preguntar, ella se sentía tan asustada y desconcertada como se veía Isabella, éste era su primer baile, no el de Lana, pero si el de Isabella y ella sabía lo que se sentía.
–estás tan asustada como yo no es así? –preguntó y algo avergonzada Isabela asintió. –Yo también estoy y es normal supongo, vamos a ir a encontrarnos con personas que no sabemos quiénes son, ni sabemos qué tan buenas o malas personas sean, pero puedo decir que creo que Román no te enviaría a ti a un lugar que te haga peligrar de alguna manera. –dijo y esto le dio un poco de tranquilidad, no tanto como ella esperaba, pero ayuda un poco.
–Gracias. –asintió algo cortante, no quería verse muy condescendiente o agradecida por solamente un par de palabras, tenía que ver ese déspota engreída y hasta algo distante de las demás chicas, aunque Lana realmente estaba siendo su amiga.
–bien, ¿sabes a dónde iremos, o si pasarán por nosotras? –preguntó mirando para todos lados, esperaba ver algún tipo de taxi o algo similar.
–nos verán en 10 minutos en la puerta trasera del hotel palace señaló al hotel frente a ellas.
–bien, solo tendremos que dar la vuelta y esperar que todo salga bien. –dijo haciendo con sus manos una especie de cruz en el rostro y mirando al cielo.
–por supuesto, cuando termine el show, cada quien mira por su lado, no hablaremos de esto, ¿está bien? —preguntó y sobre el algo incómoda, ya que Lana se veía muy cómoda hablando con ella, se comportaba tan familiarizada como si fueran realmente amigas.
–sí por supuesto. –respondió Lana, ésta vez siendo un poco distante como lo hacía Isabella.
Por un fugaz momento la curiosidad despertó en Isabella y quería saber si Lana también había ido al bar antes de ir con ella, y quería saber cuál fue la explicación que le dio Román o Mauricio al llegar al lugar, ya que aún no creía que realmente le hayan asaltado.
–¿viste cómo estaba el bar? –pregunto apenas dedicándole una fugas mirada mientras caminaban a la parte trasera del hotel y varias personas la miraban, era inevitable realmente ya me van la atención.
–No necesitamos conversar como si fuéramos las mejores amigas. –dijo intentando no dar más en el tema, pero en realidad para Isabela son uno más a una respuesta déspota nada amigable.
–por supuesto, eso lo trabajo. –dijo engrasando un poco la voz para ver si más firme y fuerte en el momento que el auto llegó por ellas.
Hubieras esperado muchas cosas de mi primera despedida de solteros pero definitivamente la única cosa que yo jamás hubiese esperado era ver una limusina, sé que alguien que pide un baile privado de despedida de soltero en el bar de Román tiene que ser alguien con dinero o influyente pero realmente no esperaba que enviaran una limusina por un par de bailarinas exóticas. Supongo que los hombres en realidad están tan mal que están dispuestos a gastar y despilfarrar dinero en mujeres que solo tienen un precio para ellos.
–si me dices que este carro. –miró con asombro Lana la limusina que se paró frente a ellas –es el que nos va a llevar a la despedida de solteros, te digo de una vez que me voy a enamorar de quien sea que haya contratado el baile, porque o debe ser alguien de dinero o influyente, y aunque no me enamore el dinero, me enamora el hecho de que haya tenido el detalle de enviar una limusina. –dijo Lana intentando ser graciosa, no quería verse pedante y necesitaba que fuese más cómodo para ambas, aún más si podía evitar el tema sobre el bar, ya que realmente sí había pasado por allí, y y Mauricio había sido muy específico respecto a lo que Isabel la podía o no saber sobre lo que pasó en el bar, y ya que ella sabían varias cosas que Isabella no, le convenía guardar silencio.