Todo estará bien. Todo estará bien. Todo estará bien. Todo estará bien. No podía dejar de repetirme eso mientras esperábamos en la sala de urgencias. Se suponía que las Emergencias hospitalarias eran para ser atendidas de inmediato, ¿No? Bueno… No en este país. Luego de una hora y veinte minutos nos atendieron, Aslan estaba contraído de dolor y fue en el momento de levantarnos en el que el hospital pareció darse cuenta de que no era un juego, algo en verdad estaba pasandole. Nos prestaron una silla de ruedas y me permitieron, por milagro divino, entrar con él a la consulta. Creo que lo hicieron más para dejarme a mí llevarlo y que no fuese su asunto puesto que el lindo As intentó morder al primer enfermero que intentó levantarlo. -Muy bien… Aslan Monroe. 25 años, ¿No?- la doctora se

