-As, lo que dices me suena a despedida y sabes cómo odio las despedidas- parpadeé varias veces intentando despejar mi vista. -No sé si es una despedida o no- dijo él- Pero quiero que lo sepas, creo que te lo he dicho pocas veces, eres una chica increíble, Sahara y tienes un futuro cargado de gloria del que me hubiese encantado formar parte sólo por el hecho de verte brillar. Eres increíble, nena- me reí y cubrí mi boca mientras las lágrimas escapaban de mis ojos- ¿Estás...llorando? -Por supuesto que estoy llorando, imbécil- dije reconociendo lo obvio- Aslan, quiero que luches, viejo, no puedes dejarme. -Nunca lo haré, ya te dije- se rió suavemente- Pero esta mierda me está cansando. ¿Sabes qué es tener que usar pañales a mi edad?- sollocé sin poder evitarlo- Soy un maldito hijo de perra

