-Muy bien hecho, Acid, quedó estupendo- sonreí, el gran jefe estaba feliz con mi trabajo. Él evaluaba los autos a detalle con impresión- Sin contar que entregaste un día antes- dijo divertido y me encogí de hombros. -Sabes cómo soy- dije con inocencia, estiró su puño a mi y lo choqué. -Me encanta, perfecto como siempre que te encargo algo- me felicitó- ¡Jimmy!- dijo al gordo a sus espaldas- Trae el pago de Acid Baby para que se largue de aquí- me miró- Pero no descanses demasiado, pronto tendré más trabajo para ti- aseguró y me reí. -Eso espero- miré al hombre que venía con una mochila negra, la tomé y miré el contenido. -Cómo quedamos, Acid. tres mil por auto más quinientos por materiales. Diecisiete mil quinientos dólares en tus manos. -Gracias- dije poniendo el bolso en mi hombro.

