-Yo… Crecí en la calle, no me malentiendas, tuve una mamá. Su nombre era Cherise y vino hasta América desde Francia, no la Francia rica y opulenta sino del lado más pobre del país, sus padres reunieron todo lo que pudieron y decidieron que era su hija quien viviría el privilegio de conocer el suelo norteamericano. Ella...Ella no era mala, sólo hacía lo que sabía hacer- suspiró mirando al suelo- Me tuvo a mí cuando tenía quince años, una niña teniendo un niño… Mi padre era un sujeto de unos veintisiete que vino desde Siria y se vio obligado a trabajar para ayudar a su familia desde lejos y al verse en la obligación de tener que mantenernos a ambos decidió hacer lo más fácil: darle la espalda a la situación y huir, pero mamá le rogó que no la dejara, estaba sola en este país y no sé a quién

