Guié a Semir hacia mi habitación, él me cargaba en sus brazos y me sentía diminuta encima suyo. Sus besos eran intensos y sacaba lo mejor de mí, caímos juntos sobre la cama y no dudé en separar mis piernas para que él se acomodara. Sus labios recorrieron mi cuello dejando suaves besos húmedos en él, sus manos recorrieron mis pechos y solté un suspiro sonoro cuando, con brusquedad, dejó a la intemperie mis senos. -Eres tan hermosa- murmuró antes de lamerlos y tocarlos, cerré los ojos, simplemente se sentía demasiado bien. Tenía miedo de que esta no fuera más que una de mis fantasías, uno de esos sueños en los que despertaba agitada y tocándome a mí misma, pero era tan real...Debía serlo. Dejó besos en mi abdomen, el vestido delgado fue bajando hasta que lo retiró de mi piel. Mordí mis

