Después de doblegarse tres veces, Logan se sintió tan humillado que se le llenaron los ojos de lágrimas. Pero en ese momento no se atrevió a actuar precipitadamente. Porque sabía que su abuela debía de estar muy descontenta con él. No podía hacer enfadar a la señora Mabel. Al ver que Logan se había doblegado y disculpado, la señora Mabel se sintió un poco aliviada. Ella no quería que su nieto se doblegara ante ese perdedor, pero lo más importante era que este juramento estaba relacionado con su vida. Es una creyente devota, y si Logan no se doblegaba y admitía su error, probablemente no podría comer ni dormir en paz, por temor a las represalias. Por eso, miró a Logan y le dijo con indiferencia: —Logan, estas tres reverencias son para darte una lección. En el futuro, no apuestes al

