William Levlok. —William ya para por favor, siento que voy a desfallecer— suplicaba mi pequeña. —Tranquila cariño— gruñí— ya terminamos, aunque quizás vayamos por otro round— gemí y palmeé sus muslos. —Es la sexta vez que te vas a correr— se quejó— estoy muy cansada, por-por favor— Ajustó sus ojos y la sentí apretarse a mí, sonreí malvadamente, logré que se corriera otra vez. —Me toca a mi princesita— la besé y embestí sin piedad hasta saciarme. Llegué y grité complacido, llenándola de mí. —Ya- ya no más-no más— En su frente había una fina capa de sudor y sus mejillas y labios se hallaban rojos, al igual que su cuello. Iba a continuar sin importarme lo que dijera, hasta que vi sus ojos cerrarse por completo, soltando un suspiro de alivio con ello. Había caído inconsciente. —Que d

