Ever Me meto en la enorme bañera con patas, las burbujas me hacen cosquillas en las pantorrillas. Luego me sumerjo en el cojín más increíble... Linc Caldwell. Su piel jabonosa y resbaladiza me aprieta la espalda y sus brazos me rodean mientras me acomodo entre sus piernas. Mi cabeza cae hacia atrás para descansar sobre su pecho y mis ojos se cierran. Estoy muy cansada y, al mismo tiempo, muy emocionada. Durante los dos últimos días, Linc ha estado insaciable... y bueno, yo también. Cuando me siguió al dormitorio después de que le hiciera la mamada -que, por cierto, fue una experiencia increíble en sí misma-, me atacó antes de que pudiera llegar a la cama. Al parecer, el hombre no necesitó tiempo para recuperarse, porque me levantó y me arrojó sobre la cama, arrancándome el resto de la

