4. Apoyo

1315 Palabras
Carlo. Papá esta llorando, y yo lloro con él, dice que es mal papá y me pide perdón, pero yo no entiende porque lo dice. Yo no entiendo porque lo dice, el es un papá como los de mis amigos, trabaja, va a negocios y sale en el periódico. Yo lo único que quería saber era porque mi mamá no está aquí, creo que mejor me hubiera quedado con la bocota cerrada. Lo abrazo lo más fuerte que puedo, no quería ponerlo triste, el es mi héroe no debería de llorar. —No llores papito, te juro que no vuelvo a preguntar cosas feas, perdón papi. Pero ya no llores. Me separa de su pecho y me ve con su carita mojada, sus cejas se juntan, creo que esta enojado. —Carlo, no mi amor, tu puedes preguntar lo que desees, el que a papá le duela el corazón, no tiene que ver contigo. —Pero mis preguntas tontas te hacen llorar, yo solo quería saber si tenía mamá, pero no quería que tus ojitos se llenarán de agua, los héroes no lloran papi. —¿Quien te dijo? —¿Qué cosa? —Eso de que los héroes no lloran. —Ah, eso, pues mis amigos dicen que los héroes no lloran y tú, eres mi héroe, así que no debes llorar papá, tu eres grande, no chiquito como yo. —Carlo, ven hijo, te voy a contar un secreto —me abraza fuerte, fuerte y su cara la pone a lado de mi orejita y me dice bajito —los héroes también lloran. —¿Qué? —me separó de su abrazo —¿Cómo así? A mi Damián me dijo que no, porque sin machos. Cruzó mis brazos y junto mis cejas, papá creo que no sabe muy bien como es un héroe. —Ja, ja, ja, ja, es enserio, a ver, a ti te gusta Thor ¿cierto? —Si, si, mucho, es de mis favoritos. —Recuerdas cuando Loki se enfrentó contra Thanos ¿verdad? —¿Qué es enfentó? —Ja, ja, ja, ja, enfrentó y quiere decir que se peleó. —Aaaaah, si me acuerdo, Thor estaba amarrado con fierros y tenía su boca así —le enseño con mis manos para que me entienda. Sirve que se sigue riendo, por lo menos ya no llora, pero papá creo no sabe mucho de héroes. —Ja, si algo así —se rasca la cabeza —bueno pues si te acuerdas, ahí Thor, llora porque pierde a Loki. Mis ojito se abren mucho, estoy que no me creo, papá tiene razón, abro mi boca, estoy muy sorprendido. —Entonces... Los héroes... —También lloran —decimos juntos. —Sip, así que como ves, los héroes también pueden hacerlo, y esta bien, no tiene nada malo sacar tus sentimientos. Carlo, promete que nunca dejaras de expresar lo que sientes. —Lo prometo pa, palabra de héroe. Los dos reímos y salimos al jardín, en verdad este es el mejor día de mi vida, solo me falta una mamá. Romina Nerviosa es poco, las piernas me están temblando, después de huir de la cita que Rose, me organizó, regresé a casa a terminar mi presentación. —Hola Romí —llego mi pesadilla número uno en estos momentos. La amo, pero la necia no entiende que no me interesan las citas, a pesar de saber mis motivos, cada que puede me organiza citas. —Hola martirio mio —entrecierra los ojos y me dedica una sonrisa forzada. —Muy graciosa, me hiciste quedar mal —me reclama. —¿Yo? —ahora resulta. —Si tú, estaba todo perfecto para... —A no mijita, tú sabes perfectamente que no deseo nada con nadie —intenta hablar, pero ni oportunidad le doy —y no, no te voy a perdonar esta, hoy no, hoy menos que ningún otro día. —Ahora ¿Porqué? —Estoy por entrar a la oficina del gerente, recuerda, el proyecto del concurso. —Cierto, aaaaah —lanza un grito tan fuerte, que tengo que cubrir mis oídos —respira, debes verte segura, anda, anda, ve y dale con todo —toma mi carpeta, me levanta por el brazo y me hace una señal con el suyo brindando apoyo —no esperes más, esto es mucho más importante que me hayas dejado con los dos bombones. Pone el proyecto en mis manos, lo abrazo y me gura media vuelta, para empezar a empujarme desde la espalda hasta que llegamos frente a la puerta de nuestro jefe. Rose, es su secretaria, es como su mano derecha, solo porque no termino la carrera, porque ese hombre no sabe una papa de nada. Sí no fuera por el equipo que manejo y ella, este departamento sería un caos, ese hombre es un reverendo inútil. La muy linda toca con su puño la puerta, se escucha un pase, abre la puerta y literal, me avienta dentro de la oficina. —Señorita Acosta ¿qué necesita? —me ve sorprendido. —Buen día, yo... Este... Bueno... El hombre me ve fijamente desde detrás de su escritorio, coloca sus codos sobre la mesa y sus manos entrelazadas debajo de su barbilla. —Usted ¿qué? Le pido que hable, tenemos mucho trabajo con lo del concurso. —De eso precisamente venía a hablarle. Yo quiero participar. Me animo a hablar y hasta respiro aliviada, le sonrío esperando su respuesta. —Bueno, necesita presentar un proyecto, con bases en el oco turismo, pero desafortunadamente mañana es el cierre de la inscripción... —Ya tengo el proyecto —lo interrumpo casi gritando. El hombre me ve con cara de pocos amigos, se acomoda las horrendas gafas y me hace muecas de disgusto. —Mmm, bueno pero recuerde que tiene que llevar varios lineamientos, no creo que su... Como decirlo, su intento de... —Señor, disculpe pero ni siquiera ha visto mi trabajo, además, soy jefa de toda esa gente allá afuera, no hay proyecto que se apruebe, sin que antes, lo haya revisado yo —me señaló a mi misma con mi índice —se muy bien de lo que hablo. Conozco perfectamente las bases del concurso, solo tiene que firmar para que pase a la revisión de la primera fase. El hombre no dice nada por algunos segundos, para después ponerse de pie y tomar mi carpeta en sus manos. Le da una ojeada rápida, y la vuelve a dejar sobre su escritorio, regresa a su asiento. —Ja, pues parece que no sabe lo que hace, eso parece hecho por un niño de primaria, y así se dice abogada, yo no voy a exponer mi prestigio por usted. —¿Su prestigio? —esto no me lo creo. —Así es, no voy a dejar que el comité vea semejante aberración. Siento que la cara me va a salir volando, estoy que echo chispas del coraje, mondrigo viejo. —Pero de que habla, usted solo tiene el puesto porque es primo del gerente de la filial, más no porque se merezca el lugar, si no fuera por Rosa y por mi, usted no tendría ningún prestigio que cuidar. —Me esta faltando el respeto, baje el tono de su voz, esto no es un mercado, usted no sabe de que habla. —Claro que lo sé, dice que mi proyecto es malo y que no va a exponerse, pero porque no lo dice cuando yo soy la única que revisa los planos de los nuevos contratos, ahí si no verdad, ahí si Romina revisa, Romina corrige y envía, Romina, Romina, Romina —estoy que me arranco los pelos —no señor, ust d es solo un espantoso mueble más en esta oficina, así que me firma el proyecto y... —Se larga. —Efectivamente, me firma y me voy. —Largo de aquí, esta despedida
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR