- ¿Estás diciéndome que perteneces a otra r**a, que no eres humano, Tom? - Intentaba unir toda la información. - Creemos que somos una especie diferente, somos tan distintos. Lo escondemos bien, tenemos que hacerlo, pero podemos escuchar cosas que los humanos no pueden. Hablamos con los animales, compartimos nuestras mentes y nuestros cuerpos junto con nuestros corazones. Compréndelo, esta información, en malas manos, podría resultar fatal para nosotros. Mi vida está literalmente en tus manos. En más de un sentido. Ella captó el eco de sus pensamientos antes de él pudiera esconderlos. - ¿Te habrías detenido si el pánico me hubiera atenazado? Cerró los ojos avergonzado. - Me gustaría mentirte, pero no lo haré. Te habría tranquilizado, hasta convencerte que podías aceptarme. - ¿

