El le sonrió, sintiéndose protector y posesivo a la vez. —Podría acostumbrarme a esto, ¿sabes? — ¿A qué? —A cuidar de ti —respondió suavemente, y se inclinó para rozarle la boca con los labios—. Túmbate y descansa un rato. Volveré más tarde a buscarte y te llevaré a comer. Ella puso una mueca. —Me gustaría. Pero estoy muy cansada, Tom. Realmente parecía cansada, con expresión de fatiga y arrugas alrededor de la boca y los ojos. —En ese caso, te traeré algo —propuso él—. ¿Qué te gustaría? —Cerdo lo meim —respondió ella de inmediato. —Mi favorito —corroboró él con una sonrisa—. Te veré a las seis. —De acuerdo. Tom acabó sus tareas en el comedero, después de que Paddy lo llevara en la camioneta al pueblo. Llevó a Paddy al rancho y luego fue a buscar la cena para Candy. Le llevó

