―¡Interesante! ―pensé ―Más o menos, hasta aquí había llegado. Los nanobots conservados en el laboratorio subterráneo es un caramelo para cualquier individuo sin escrúpulos que, con toda probabilidad, ya tiene un famoso comprador, a lo mejor una potencia extranjera o cualquier multinacional farmacéutica, o puede que cualquier país emergente que quiera utilizarlo como medio de chantaje hacia las grandes superpotencias, ¡por qué no! Y este alguien está dispuesto a eliminar incómodos testigos con una potente bomba. Pero no ha conseguido eliminar al personaje más importante, Alfredo Brandi. O quizás el mismo Alfredo está implicado en el asunto, es cómplice de quien ha puesto la bomba, hipótesis bastante remota desde el momento que la misma mujer de Alfredo, Giada, ha perdido la vida en el atent

