UNAS PEQUEÑAS E INTENSAS VACACIONES 7 de julio de 2010 Come estaba planeado, el miércoles 7 de julio, a primera hora de la tarde de una soleada y calurosa jornada, Clara y Mauro llegaron a nuestra casona. El placer de recibir a nuestros amigos fue tanto que la tarde transcurrió en un abrir y cerrar de ojos, entre abrazos, besos, historias y todo lo que se dicen de frívolo y descontado unas personas ligadas por una profunda amistad y que no se ven desde hace meses. Pero el centro de atención era Aurora, que nos observaba a todos con sus ojazos azules y su sonrisa astuta, como diciendo que, sí, a ella la fiesta le gustaba, estaba contenta de recibir todas esas atenciones y de tener todas esas miradas encima, pero… ¡Preferiría también estar un rato a mis anchas, si no os importa! Por lo que

