UN ANTIGUO ROMPECABEZAS 26 de julio de 2010 La última semana de julio fue una de las más calurosas de las últimas décadas. No teniendo intención de trabajar con Zanardi y su soso ayudante, me encerré en la oficina, al frescor del aire acondicionado, para intentar reunir y reelaborar todos los elementos que habíamos conseguido en esos dos meses. De hecho, tenía la impresión de que algo se me escapaba, un hilo conductor que conectase a todos los personajes del asunto Villa Brandi entre ellos y a lo mejor con alguien que hasta ahora no había tomado en consideración. Volvía a mirar, perpleja, esquemas, apuntes, búsquedas efectuadas en Internet, resultados de las investigaciones hechas por mis colaboradores, resultados de los exámenes de la científica. Un expediente que, con el paso de los dí

