DE NUEVO EN EL TERRENO DE JUEGO 29 de mayo de 2010 Llegamos a Jefatura cuando ya era de día. Volví a ocupar mi escritorio, obligando a Santinelli, sólo con la mirada, para que quitase de en medio sus cosas. Él lo entendió y en poco tiempo dejó libre la mesa e hizo traer café para todos. Con alegría observé que en una pared ya estaba colgada una pizarra blanca, donde se puede escribir con los rotuladores y luego lo escrito se puede borrar de una sola vez con la esponja adecuada. Siempre me ha sido útil escribir unos esquemas y tenerlos bajo los ojos para no perder de vista los objetivos que me fijo durante una investigación y recordar los ya conseguidos. ―¡Perfecto, señores! Tenemos un gran problema y no hay tiempo que perder. A última hora de la mañana tendremos los primeros resultados

