Capitulo 3

1406 Palabras
Sasha miraba su maleta hecha en la cama, sonreía cada vez que empacaba una cosa, era su momento. Había esperado tantos años por este día, y que un hombre como Nick decidiera darle la libertad que anhelaba, la hacía feliz. La puerta de su habitación fue abierta, causando un brinco de su parte. —Sabes perfectamente que esto no es libertad para ti, y no tengo que recordarte lo que no debes decir, ¿Verdad?— pregunto firme su padre, cuadrando los hombros para que su figura fuera amenazante. Pero Sasha le tenía tanto respeto, que no era necesario sus amenazas, sabía las consecuencias si abría la boca, no se iba a arriesgar a qué el señor Benson la devolviera a su martirio. Sasha asintió efusivamente, temiendo que su padre cambiará de opinión. Su padre salió de la habitación, y le dio paso a su madre. Sasha tembló, pero lo trato de disimular, acomodando su chaqueta. —Asi que... al fin te vas— la voz de su madre sonaba fría, como si esto le hiciera gracia. Sasha asintió suave, y la miró a los ojos, los ojos de su madre le regresaron la mirada fría y repudiante. Sasha anhelaba una mirada de tristeza y amor, que la extrañara. Pero eso nunca lo obtendría de Glenda, no porque aún estaba el odio latente de no poder tener hijos. Glenda había sido intervenida por el nacimiento de Sasha, tuvo un desgarramiento en su útero, y los doctores decidieron que tendría que extirpar la matriz completa, no tendría más hijos, y eso, Sasha se lo recordaba cada día que respiraba y la miraba. —Dejame darte un consejo, Sasha— la chica sonrió alegre, y su madre rodó los ojos asqueada de su sonrisa. Por más que la despreciaban, ella siempre tenía una sonrisa, y ya la tenía cansada. —A los hombres, para tenerlos contentos, hay que darles buen sexo ¿Sabes lo que es sexo?— pregunto petulante su madre, Sasha, se puso roja, pero asintió. Su madre asombrada ante tal descubrimiento preguntó. —¿Sigues siendo virgen?— Sasha asintió roja, pero afirmo. Su madre suspiro aliviada, una mujer a punto de casarse y no siendo virgen, le costaría mucho a su esposo. Ellos eran de la vieja escuela, pero en algunas ocasiones querían verse de acuerdo a la época, pero la virginidad seguía siendo preciada en su sociedad de ricos. —Bueno, también tienes que tener comida rica lista, así ganarás el corazón de un hombre— Sasha asombrada de tener esta conversación con su madre, decidió hablar. —¿Así enamoraste a papá?— pregunto sonriente y feliz. Su madre la miró asqueada. —Claro que no, fue con el sexo— sonrió de lado la mujer. Sasha se enderezó ante tal declaración, y volvió a sonrojarse. —Ten cuidado con lo que dices, Sasha, y se obediente y sumisa, o si no, volverás aquí y será peor a como a sido— amenazó la mujer, sacudiendo el polvo inexistente en su ropa, y salió de la habitación. Sasha por fin pudo respirar con normalidad. Termino de empacar y escucho el timbre, tuvo que bajar corriendo, porque no tenía mayordomo, abrió la puerta suavemente, y miro al señor Benson. —Buenas tardes, señor Benson — saludo cortésmente Sasha. Nick miraba el sonrojo en sus mejillas, la hacía ver más hermosa de lo que era, sabía que la ponía nerviosa, lo notaba por como mordía el interior de su mejillas. Sonrió coqueto, pero después frunció el ceño, no sabía lo que le pasaba, el estaba enamorado de Stella, Sasha solo era un medio par aún fin. Pero tal vez era la ternura y docilidad de la chica que tenía enfrente. —¿Esta lista para partir?— Sasha asintió, sonriendo. Se apartó para darle paso a su casa y el hombre la examinó sonriendo, Sasha cerro la puerta y se encamino a las escaleras. Esto, le confundió a Nick ¿A dónde iba? —Ire por mis cosas, ya vuelvo — Nick la tomo de la muñeca, y como anteriormente, algo se removió en su pecho. —¿No hay servidumbre?— preguntó curioso. Sasha comenzó a ponerse más nerviosa de lo que estaba, negó sonriendo con pena. —Estan de vacaciones, así que yo me encargo de la casa— esto le sorprendió al hombre, pero asintió con el ceño fruncido comprensivo. La dejo partir, pero subió detrás de ella, Sasha se volteo a medio pasillo, sin querer, coloco sus manos en su fuerte y musculoso pecho, las apartó como si quemará. —No es necesario, señor Benson, puedo hacerlo sola— dijo amable y agradecida con el hombre. Sasha no estaba acostumbrado a tanta amabilidad, al contrario, ella era la amable con todos. Nick posó sus manos sobre los hombros de la muchacha, sonrió sincero. —Dejeme ayudarle, acabaremos rápido, y podemos ir a cenar algo fuera— le respondió suave a la chica. Sasha embelesada con su tacto, deseaba no haber traído la chaqueta, para poder sentir mejor sus manos tatuadas. Ese hombre la hacía tener pensamientos impuros. —Bueno, si insiste— Sasha había sido atrevida con ese comentario, y se sorprendió ella misma, pero trato de cubrirlo con una sonrisa. Siguieron el camino hasta la habitación de la chica, abrió la puerta y Nick se quedó asombrado. El lugar no parecía la habitación de una niña mimada, más bien, la de la servidumbre. Había un burro para planchar, camisas planchadas y colgadas en perchas, pantalones limpios, trapos para limpiar, y al fondo en una esquina, un escritorio con demasiados libros encima y una laptop muy obsoleta. Sasha sintió vergüenza por su habitación, pero no dijo nada, solo tomo su maleta y su bolso donde tenía sus más preciadas pertenencias. —Esto...— Nick se había quedado sin palabras, y estaba dudando de lo que esa chica realmente había vivido ahí. Sasha vio por primera vez, lo que era la pena. Y lo vio en los ojos del señor Benson. Sonrió triste cuando esté la miró, negó con la cabeza y salió primero. Nick suspiro, un dolor en su pecho no lo dejaba respirar bien, quería sacar lo más pronto de esta casa a la chica. En el pasillo Sasha se topo a su madre. —Sasha, espero que ya estén planchas las camisas de la semana de tu padre, y la cena hecha, no te demores estamos hambrientos— Glenda no se había dado cuenta de la presencia del señor Benson. —Claro madre, todo está en mi habitación, la cena está lista, solo falta servirla, el postre está en el refrigerador, la cocina está limpia y la lavadora está vacia— respondió Sasha, con la cabeza gacha. Nick Benson miró asombrado la sumisión de la chica, y sobretodo, impactado ante tal descubrimiento. La chica era su sirvienta, no había servidumbre, y no estaban de vacaciones como ella le había dicho. Glenda alzó su mirada por fin del móvil y se quedó helada, la mirada furiosa y fría del hombre detrás de Sasha la hizo balbucear al hablar. —Señor... — se aclaró la garganta— Señor Benson, no sabía que ya había llegado— sonrió nerviosa. Nick la miró rabioso, pero mantuvo la postura, negó y posó su mano en la espalda baja de Sasha. —Ya tenemos que irnos, dígale al señor Novikov, que hablaremos en una semana sobre los detalles— Glenda asintió sonriente, y los dejo irse. Nerviosa por lo que hubiera escuchado, comenzó a morderse su perfecta manicura, la cabeza comenzaba a picarle de angustia. Sasha respira nuevamente, el aire fresco del exterior le golpeó el rostro, sonrió feliz. Nick la miraba embelesado, como esa chica podía seguir sonriendo después de todo lo que él suponía, había vivido. Sasha era una chica fuerte, y había deseado con muchas fuerzas este día. El día en que sería liberada de la jaula de oro de su padres. Nick temía lo que está mujer le hacía sentir, sentía que traicionaba a Stella al mirar de esta forma a Sasha, pero la chica era preciosa y cualquier hombre con dos ojos en frente se daría cuenta, incluso se podía decir que era más hermosa que Stella. Nick ante este pensamiento, se soltó un poco la corbata, sentía que se asfixiaba, no podía pensar de esa manera, Sasha solo era su tapadera, el amaba a Stella. ¿Lo hacía?
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