Sasha sacaba sus pertenencias, las acomodaba en el gran clóset que tenía para ella sola, había sacado solo la ropa casual, y algún que otro vestido de fiesta. No sabía si en algún momento lo iba a usar, pero quería estar prevenida. Su teléfono sonó con la alarma, era hora de hacer la cena, ato su largo y rizado cabello en un moño desordenado, y descalza bajo a la cocina. No había nadie, así que revisando y buscando en cada cajón y puerta, encontró lo que necesitaba para cocinar. Tarareaba una canción, estaba feliz, se sentía a gusto en esa enorme casa. Mientras cocinaba, nana llegó y sonrió al ver semejante imagen frente a ella, la joven era hermosa, y sabía que para su pequeño Nick no le era indiferente, algo bueno tenía que salir de todo ese trato. —Me alegro de que te sientas cómo

