No respondió, solo me hizo un gesto de "sígueme". Caminamos desde la barra hasta un sofá frente a un gran sistema de cine en casa. Se sentó... y me dio una palmadita en el sitio a su lado, aunque había otros seis asientos para elegir.—"Ven a sentarte. Hice lo que me pidió. Me senté a su lado y crucé las piernas, de modo que uno de los pies enfundados en nailon que parecía atraerlo tanto estaba más cerca de él que si estuviera sobre la alfombra. —¿Qué quieres ?— preguntó, respondiendo mi pregunta anterior con exactamente la misma, sólo que con una inflexión diferente y un significado ligeramente distinto. —¿Qué quieres decir?—, pregunté. —Esa es la pregunta que te acabo de hacer. —Bueno, ¿puedo asumir que desea conservar su puesto como director ejecutivo? —Por supuesto. —¿Y quieres me

