—Entonces no ves a tu marido con claridad. Porque si ni siquiera se ha dado cuenta , y mucho menos ha satisfecho tu necesidad de ser sumisa, es porque él también lo es. —Oh—, dije. En realidad, eso tenía mucho sentido después de reflexionar brevemente sobre sus palabras. —Probablemente sea un chupapollas, o al menos un aspirante a chupapollas—, añadió mientras soltaba mis pies. —Hasta ahora estoy de acuerdo contigo, pero ¿y eso? De verdad que no lo creo— dije, mientras pensaba en lo ajeno que siempre había sido a todas mis insinuaciones sobre dominarme durante todos esos años. —Confía en mí—, dijo. —Así como puedo ver dentro de tu alma s****l, podré ver dentro de la suya. —De acuerdo—, asentí. —Dada tu trayectoria conmigo hasta ahora, no voy a discutirlo. —Bien pensado. Ahora vuelve

