Mariana abrió los ojos sorprendida en cuanto él pasó por su lado, sin darse cuenta de que ella estaba allí. Después de no verlo durante más de una semana, exactamente tres semanas, se sorprendió. Lo veía más ojeroso y delgado, su cabellera rubia estaba más opaca. Por algún motivo, él ya no lucía tan atractivo como antes. Para su sorpresa, el bebé pataleó en cuanto él pasó cerca, como si quisiera estar con su padre, lo que rompió el corazón de Mariana aún más. Ella bajó la cabeza y sintió que las lágrimas le pesaban, pero decidió ser valiente. Sabía que aquel hombre la quería muerta, pero con su hijo, tenía que buscar una forma de escapar. Siguió caminando, compró un sombrero de pasada para no ser reconocida y caminó intentando cubrir su cabello y rostro. Observó los bares sin encontrarlo

