Mariana. Acabo de alquilar un hotel, aunque lo hice a nombre de un hombre falso. De las películas, enseguida me vino a la mente la imagen de mi esposo, pero eso no es lo que quiero. Me recuesto en una cama oxidada, sus resortes están un poco salidos, y temo que le hagan daño a mi bebé. Por eso opto por el sofá, que parece más cómodo, y me acomodo en él. Suspiro, al menos desde aquí puedo ver las estrellas a través de la enorme ventana que está encima de mí. Me parecen tan bonitas, y empiezo a pensar si en algún momento podré ser feliz. Había pensado que había encontrado la felicidad genuina, pero me había equivocado. Siento las lágrimas amenazando mis ojos, pero me las aguanto. Quiero llorar durante todo el día, pero no lo hago. Tengo que ser fuerte, lo tengo que hacer por mi bebé. Acaric

