El corazón de Lily latía con fuerza en su pecho mientras corría a través del denso bosque, su respiración entrecortada y pesada. La noche iluminada por la luna iluminaba el camino ante ella, arrojando sombras inquietantes en el suelo cubierto de nieve. La determinación la impulsaba hacia adelante, porque esto no era solo un juego de persecución, era una prueba de voluntades y un vínculo innegable entre dos hombres lobo. "Deja que te atrape, Lily. Muéstrale tu deseo de ser su pareja," exclamó Dina emocionada, haciendo eco de los instintos primarios que gobernaban a su especie. Se resistió contra el control de Lily, tratando de tomar el mando para poner fin a este juego del gato y el ratón. El determinación de Lily se endureció. Ella entendía el anhelo que ambos sentían, el deseo de

