Aunque mi mamá fuera lo único que me quedaba. —Estaba llena de cosas de ricos. Taylor, apenas podía procesar lo que estaba viendo. Incluso las lámparas parecían costar miles de dólares. —¿Y su familia? ¿Fueron amables contigo? —Amabilísimos —me sostuve los jeans frente al cuerpo mientras me miraba en el espejo—. Tan amables que era raro. Él siempre parece tan torturado cuando habla de su familia. —Problemas de niño rico —rió Taylor—. Aun así, no puedo creer que estés siguiendo con esto. —Créeme, yo tampoco puedo creerlo —volví a guardar los jeans—. Pero si esto ayuda a que mi mamá tenga la cirugía que necesita, voy a seguir con esto el tiempo que haga falta. —Mierda. ¿Tu mamá siquiera sabe algo de todo esto? —Bueno, al final de la noche al menos sabrá que me voy a casar. —Claro. Su

