Capítulo 81. ¿Es posible ocultarle algo a Paulina? Esa red de verdades a medias, de alianzas rotas y secretos al borde de estallar, era el telón de fondo de lo que se avecinaba. El juicio ya no era solo un proceso legal: era la arena donde dos mujeres iban a devorarse mutuamente frente al país entero. Y mientras Patricia acariciaba, una y otra vez, el sobre del divorcio guardado bajo su colchón como una daga clavada en el pecho, Estefanía ensayaba frente al espejo de acero oxidado del baño su cara de víctima inocente. Ambas se preparaban, conscientes de que una palabra, un gesto, una mirada, podía definir quién caería más hondo en el abismo. El reloj de la fiscalía seguía marcando las horas, inexorable. Y cada campanada silenciosa en la mente de las dos era una cuenta regresiva hacia el

