Capítulo 95. Buscando bandos y aliadas en prisión. La camioneta policial avanzaba lenta entre los muros grises del penal, levantando una nube de polvo que se mezclaba con la tensión que cargaban las dos mujeres esposadas en el asiento trasero. Patricia, con la mirada perdida en la ventanilla enrejada, sentía que el aire se le volvía más denso a cada metro que recorrían. Cuatro meses, eso le había dicho el juez, cuatro meses hasta que se definiera la segunda parte del juicio. Pero para ella, que siempre había vivido en mansiones y rodeada de lujos, aquello se sentía como una condena eterna. A su lado, Estefanía guardaba un silencio que no era resignación, sino pura rabia contenida. Cuatro años. Cuatro años en una celda, con reclusas que no conocía, sin maquillaje, sin ropa de diseñador, s

