Lucas Villalobos La puerta de mi oficina se abrió bruscamente, me giré y ví a Luciano y a Cristina, Luciano se veía furioso. — ¿Cómo te atreves a dejar de mandarnos dinero?!— Preguntó molesto Luciano, Cristina por otro lado se mantenía en silencio detrás de su esposo— prometiste que nos ibas a seguir enviando la misma cantidad y esta vez enviaste menos — Buenas tardes Luciano— decidí ser educado solo por el amor que aún le tenía a mi difunta esposa. — Eres un maldito desgraciado!— exclamó furioso sabía que toda esa furia no venía solamente del dinero — es mi dinero y yo decido qué hacer con mi dinero, deberías agradecerme que sigo enviándoles dinero para que puedan tener una vida cómoda— esta vez decidí ser firme con ellos ya estaba cansado de escuchar sus gritos sus ofensas y que

