Estuvieron así un rato, Sara no dejó de mirar asombrada cómo la concha de Paulina era capaz de resistir tanto castigo y eso la excitó muchísimo. Más de lo que había imaginado al ver los videos. Presenciarlo era una experiencia muy potente. —Sarita… ¿querés que te chupe la concha? —¿Eh? No, no… eso ya es demasiado, Paulina. Yo… no soy lesbiana, ni tengo intenciones de empezar a serlo. —Ay, pero nadie dice que vas a ser lesbiana… ni siquiera yo me considero así. Tener sexo lésbico no te hace lesbiana. —¿Ah no? Yo creí que justamente eso es lo que te hace lesbiana. —No, para nada. Ser lesbiana implica mucho más. Por ejemplo: ¿vos te pondrías de novia con una mujer? —No, claro que no. —Yo tampoco. Pero sí le chuparía la concha a una… en especial si es tan linda como vos. A mí me gusta l

