—¿Lo que me tenías que enseñar? ¿Puedes decirme qué pretendes con todo esto, Clara? Digamos que tienes razón y están sucediendo las cosas que tú insinúas, ¿qué ganas contándomelo a mí? —Es que... —dijo mientras se acercaba lentamente—. No quiero que pierdas el tiempo con una mujer que se está tirando a tu jefe cuando podrías poner tu atención en otros objetivos... —Ya te he dicho que te... que te equivocas... —estaba demasiado cerca y yo ya me estaba poniendo nervioso. Su pecho ya chocaba con el mío y me miraba directamente a los ojos mientras sonreía pícaramente. —Tranquilízate, Fer... Aquí estamos solos... —dijo a la vez que ponía una mano en mi nuca y se ponía de punta de pie para susurrarme al oído— Me pones muy caliente, Fernando... La aparté de un empujón considerablemente fuerte

