Me estaba empezando a hartar de su arrogancia, de que nos insultara a Fernando y a mí cada vez que le contaba algo. "¿Quién se cree que es?", pensaba mientras acariciaba a Luna, que había pegado un salto a la cama y se había acurrucado a mi lado. A pesar de que la cosa no había terminado del todo bien, estaba contenta porque al fin había logrado tomar la iniciativa con Fernando. Sabía muy bien que nuestra vida s****l no cambiaría de un día para el otro, pero pasos como el que había dado esa tarde iban a acelerar mucho el proceso. El único problema era que había estado muy borde con él cuando en el trayecto de vuelta a casa, pero es que no pude evitarlo, haberme quedado con las ganas dos veces en un mismo día me había puesto de muy mal humor. Entonces, de repente vino a mi cabeza la image

