Enrique miró la foto que se hizo con Marina el día de su cumpleaños, la observó largo y tendido, pensó que hacían buena pareja y le escribió queriendo hablar con ella. "¡Hola Marina!, ¿Qué tal?", puso con buena ortografía. Le ponía nervioso la gente cuando escribía con faltas de ortografía, o incompletas solo por ser un mensaje, estaba de acuerdo con que la vida pasa rápido y a veces el tiempo es limitado, pero solo conlleva unos segundos más, eso exponía a veces en conversaciones con amigos o colegas. Cogió el teléfono con rapidez al escuchar el tono de tonificación. "Hola!, bueno, con gastroenteritis, pero me encuentro ya mejor, y tu?", respondió Marina. "Bien, estaba pensando en ti", le puso sincero, en realidad pensaba en ella 24 horas al día, pero eso no se lo iba a decir, Marina

