Las palabras del vampiro no pasaron desapercibidas para el dios que se encontraba oculto detrás de unos pilares, sus puños se apretaron tanto de la rabia que si hubiese sido capaz de sangrar lo habría hecho en consecuencia de la fuerza ejercida.
Nyra huyo después de aquella declaración, tenia temor, tan solo quería recluirse en su habitación, mas busco la ayuda de Einar, su fiel hermano, entro a sus aposentos sin tocar la puerta, lo encontró tomando un té en compañía de su prometida que se puso de pie apenas noto a la princesa, aun debía inclinarse en respeto ante la familia real.
— Lo siento por interrumpirlos — exclamo Nyra acercándose a ellos.
— ¿Qué paso? Te miras muy preocupada — Einar fue de inmediato con su hermana ofreciéndole un asiento.
— Armand, él me abordo en el camino, discutimos un poco, acerca de porque tardo tanto en pedirme matrimonio…
— ¿Ya no es lo que deseas? — pregunto su hermano.
— No…deje de desearlo hace mucho, incluso antes de que Zehres apareciera, no se si soy injusta, pero es que… espere tanto tiempo, le pedí tantas veces que me llevara con él…
— Lo entiendo, no te puedo reprochar que no sigas deseándolo, después de todo, él te dejo sola, no puedes mantener un amor con cartas cada cuatro o cinco meses.
— Él me acaba de decir que soy de su propiedad — sus ojos se humedecieron al repetir las palabras dichas por el vampiro—, solo me ve de esa manera, como una propiedad.
— ¿Dijo eso? — Einar se mostró claramente enfadado.
— No es el mismo, algo cambio en él…lo pude ver en sus ojos.
El hada que se había mantenido en silencio llevo una taza de té para la princesa, no quería interrumpir la conversación entre los hermanos, mas se dio cuenta que necesitaba relajarse por lo que pensó que la bebida caliente ayudaría a relajarla, ella tomo la taza agradeciendo con una sonrisa al hada, no dudo en tomarla, su hermano por su parte se acercó a abrazarla, se daba cuenta de lo estresante que estaba siendo esta situación para su pobre hermana menor.
— No estas sola, mi querida hermana — Einar beso los plateados cabellos de Nyra—, yo te cuido y sé que Zehres lo hace.
— Zehres a diferencia de Armand prometió que jamás me presionaría…aun cuando se sabe que los Dioses pueden infundir amor en quienes deseen, él quiere esperarme.
— Esa es la diferencia entre el amor verdadero y lo que sentimos que nos pertenece— contesto el mayor—, así que no tengas miedo, jamás permitiré que Armand te ponga una mano encima si tu no lo deseas, por algo nuestros padres nos dieron la libertad de escoger y tu no serás la excepción, aunque a ellos no les guste, si al final, escoges a Zehres, ellos lo tendrán que aceptar.
— Tengo miedo de lo que pase de ahora en adelante.
— Eres fuerte, Nyra, no temas nunca, yo siempre estaré a tu lado.
— Gracias, Einar…
Los hermanos se dieron un fuerte abrazo y para asegurarse de que llegara con bien, Einar llevo a su hermana hasta su habitación donde la dejo ya mas tranquila, por la mañana tendría que estar presente en los torneos.
Esa mañana llego rápidamente, la princesa fuesa ataviada con un hermoso vestido en tonos azules, ella fue quien pidió un tono similar al que había visto en los ojos de Zehres, quería algo que le recordara ese hermoso color y mas aun que el Dios notara ese detalle en ella.
Su guardia la llevo hasta los campos donde los caballeros ya entrenaban para las justas, la armadura negra de Armand era reluciente, llamaba la atención de las damas de la corte que se deleitaban con la presencia del popular príncipe Morgoth, por otro lado, estaba Zehres, con una armadura con detalles propios de un navegante, en el pecho llevaba el escudo del Dios del mar, algo propio de él, no se encontraba entrenando, tan solo esperaba a que las justa dieran inicio.
Todos los participantes se inclinaron cuando los monarcas arribaron en compañía de sus hijos que estaban a sus costados portando las coronas propias de cada uno.
— Bienvenidos a las justas de este año, para continuar con las celebraciones por el cumpleaños de mi hermosa hija — inicio Keith—, la princesa Nyra Phoenix — la mencionada sonrió a su padre—. El ganador será premiado con un título y con algún objeto de su deseo.
Los participantes inclinaron la cabeza nuevamente y las justas iniciaron, las primeras rondas fueron ganadas por Armand Morgoth quien de inmediato se vio eclipsado por las victorias que Zehres obtuvo, quedando empatados al final del duelo, ambos caballeros se encontraron en las carpas de los contendientes, el Dios limpiaba su armadura cuando el vampiro se acercó de manera amenazadora.
— Solo has tenido suerte, marinero — dijo el príncipe.
— Puede ser, majestad— Zehres sonrió ante sus palabras— ¿Teme que lo derrote?
— Eso jamás podrá suceder — el pelinegro emitió una risa burlona—, quiero que sepa que cuando lo derrote, pediré la mano de la princesa como premio.
— Me parece, príncipe, que el rey dijo objeto y la princesa no es un objeto — los profundos ojos del Dios se posaron en el vampiro.
— Eso poco me importa, su mano no me será negada, ella y yo hemos convivido desde nuestra infancia — la arrogancia del príncipe era muy latente—, nuestro compromiso hace mucho fue pactado.
— ¿Entonces a que le teme?
Con esas palabras Zehres tomo su lanza partiendo de la vista del príncipe que molesto fue detrás suyo tomando por igual su arma, las trompetas anunciaban que los contrincantes finales estaban listos, cada uno subió a su respectivo caballo, la princesa que estaba en el palco aun sostenía en sus manos la corona de flores que debía entregar al ganador, estaba demasiado nerviosa con lo que pudiera suceder, Armand era muy difícil de vencer, pero sabia también que el Dios no se dejaría vencer.
— Caballeros, esta es la ronda final, den su mejor esfuerzo y que gane el mejor — anuncio el rey.
Zehres no aparto los ojos del vampiro, sujeto bien su lanza y el primer round inicio, los caballos partieron a gran velocidad, ambas lanzas estaban al frente, el golpe fue para Armand que se vio ligeramente desestabilizado de su caballo, eso lo enfureció, pues apenas había logrado tocar a Zehres.
Al siguiente extremo las lanzas fueron cambiadas, otro round se daba inicio, esta vez el pelinegro logro golpear al Dios, pero no logro si quiera desestabilizarlo, a pesar de que la lanza se quebró en el proceso, eso lo enfureció, no era posible que una armadura fuese tan resistente como para las lanzas, mas no se dio por vencido, la tercera ronda solía ser la definitiva, ambos jinetes tomaron sus lanzas cuando se las dieron.
Se miraron a los ojos, la furia en el vampiro era cada vez más palpable, mas Zehres no le permitiría ganar, debía proteger a Nyra, ante todo, así que una vez la trompeta sonó, ambos caballeros corrieron en sus caballos, un fuerte golpe fue dado al vampiro que cayo de su caballo, mas no termino ahí, pues enfurecido desenvaino la espada dirigiéndose al Dios que bajaba con tranquilidad.
Al darse la vuelta, un ataque hacia él se acercaba furiosamente.