Antes del atardecer

1737 Palabras
- No –respondió nerviosa –quiero decir, no lo sé, quizá quería contarte de nuestra nueva escuela, nuestros compañeros –escondía algo, pero si era importante ella misma lo diría, no es de la que se guardan los asuntos importantes –no sé…pero bueno… te dejo… solo pasaré por unas cosas a casa de Rosie –dijo apresurada por cambiar el tema – está enferma y no va a la escuela hoy. - Rosie –era su mejor amiga, y una amiga en común, era normal que estuviera preocupada –¿qué le pasa? - Nada grave –sonrió – no te preocupes, un resfriado, por no cuidarse lo suficiente, pero en unos días estoy segura que se recupera. - Procuraré ir a visitarla por la tarde –dije –Me hace falta su buen humor. - Estoy segura de que estará encantada de verte –apresuró su paso al mirar el reloj –Nos vemos después. - Si, hasta luego. Regresé a casa, Jess y Albert estaban listos para irnos así que subimos en el auto de Albert y en unos minutos estábamos en la puerta de la escuela. - Gracias Albert –dije al bajar del auto –Oye… me gustaría que se quedarán en mi casa una temporada –dije tras pensarlo mucho –La casa se siente sola, y estoy segura que a Sarahí le sentará bien algo de compañía durante el día –y a mí también, pero no me atrevía a expresarlo –ahora que mis hermanos se fueron se debe sentir sola. Además, sé que me hará bien tenerlos a ti y a Jess cerca. - Pensaré en eso durante el día –respondió Albert sonriendo mientras miraba el reloj –hablaré con Sarahí y tus padres más tarde, veremos que se puede hacer. - Está bien, nos vemos más tarde. Seguí a Jess para entrar juntos en las instalaciones de la escuela, la cita de hoy era directamente en el auditorio como nos habían avisado ayer. Caminé lentamente con Jess, teníamos tiempo de sobra para ir con calma, y platicar como todos los días. Mientras caminaba al lado de mi mejor amigo sentí unas manos cálidas cubrir mis ojos por detrás. Por un momento recordé las bromas de Liz, pero pronto me di cuenta que no eran sus manos, se sentían muy diferentes. - Buenos días Fer –dijo Kev tras soltar mi cara y ponerse en medio de mi camino - Eh… Kev –dije sorprendida –buenos días. - Oye que triste que ya no seré más tu guía persona –drama –extrañaré esos días –sobreactuación –En fin, yo… quería invitarte a una fiesta hoy –dijo confiado –puedes llevar a algunos de tus amigos –miró a Jess a quién no le había tomado importancia hasta ahora –será divertido. ¿Qué dices? - Gracias, fue agradable el tiempo contigo –respondí a sus palabras –pero no necesito más guías supongo –me encogí de hombros –En cuanto a la fiesta, les preguntaré a mis amigos para ver qué opinan –noté la incomodidad de Jess antes su presencia –y te aviso más tarde ¿está bien? - Está bien –parecía decepcionado –a ver si te encuentro en el almuerzo, si no te escribo un mensaje de texto para saber su decisión –dijo esperanzado Kev se fue y yo seguí caminando al lado de Jess. - Y bien –rompí el silencio tras unos pasos –¿qué dices? ¿Quieres ir? - Sí, me gustaría –pero no parecía entusiasmado con la idea –pero hablemos con Liz, para ver qué opina ella –dudó –no creo que se niegue. - La conoces bien –respondí, sabía la respuesta de Liz, era amante de las fiestas, el baile y el escándalo –veamos si ya llegó. Escuchamos su voz que nos gritaba desde la mitad del auditorio. - Chicos por acá –levantó la mano agitándola con entusiasmo –les reserve un par de lugares. Y miren quien está conmigo. Nos acercamos a donde estaba Liz acompañada de Alex. - Hola Jess –saludó Alex invitándonos a sentar a su lado –Fer, buenos días –me ayudó a acomodar al asiento a su lado - Hola Alex, buenos días –sonreí y agradecí con la cabeza por su gesto de caballerosidad –pensé que no te vería hoy. - ¿Por qué pensaste que lo verías aquí? –preguntó Jess confundido –Si ni siquiera sabíamos que venía a esta escuela. - Ella si lo sabía –respondió Alex –Ayer la miré antes de que llegará su guía, estábamos a punto de irnos a una romántica cita, cuando llegó Kevin Hartwell a arruinar nuestro plan –bromeaba, aunque lo hacía muy bien, hasta parecía creíble Me reí ante sus palabras, siempre había sido bromista, pero eso me tomó por sorpresa y me ruboricé sin querer –Y lastimosamente, hoy si tenía que venir –suspiró dramático –es el día es que nos inscribimos en nuestros cursos-taller, y ya tengo pensado en que clases me voy a inscribir –agregó entusiasmado –Lo más increíble de esta escuela es la cantidad de cursos optativos que tiene, ninguna escuela los tiene cómo esta. Tras la ceremonia de apertura del día, nos presentaron cada clase optativa, a cada uno de los profesores que las impartirían y nos dieron unos minutos para decidir las que tomaría cada uno. En los siguientes minutos teníamos que acercarnos para inscribirnos antes de que los cupos se llenaran. Teníamos optativas de deportes, debíamos elegir una por lo menos; optativa de idiomas, debíamos elegir dos; y las que todos esperaban con ansias, las optativas abiertas, teníamos que elegir 3 de las 8 opciones. Nos apresuramos a anotarnos, y después de eso llegó la hora del almuerzo. Caminamos hasta la cafetería, entrar en ese lugar atentado de gente y aromas diversos era toda una experiencia. Hicimos la fila para comprar los alimentos frescos del día, no sólo yo moría de hambre, así que sin perder más tiempo compramos y con las bandejas con nuestro desayuno caliente, buscamos un lugar para sentarnos. - Hola Fer –era Kev, sorprendiéndome de nuevo - Hola Kev No pude evitar mirar a Ashley en su asiento, con una cara de pocos amigos. - ¿Ya decidieron sobre la invitación a la fiesta? –sólo me mirada a mí, y estaba ansioso - Sí –dije tras mirar a mis amigos que asentían aprobando –si vamos, gracias por invitarnos. - Es una fiesta muy exclusiva –agregó Kev –Así que aquí tienes –miró a mis amigos y buscó en su bolsillo –cuatro pases. Tienen la dirección para que lleguen allá –entendió su mano para entregar aquellos lujosos papeles –Espero verte. - Sí allá nos vemos. Mi amigo se acercó lo suficiente para besarme la mejilla, y después fue hasta una mesa en la que estaban los chicos que había conocido anoche, desde donde Ashley me miró, al parecer enojada. - Parece que alguien está celosa –dijo Liz, al parecer le divertía ver eso - ¡Cómo crees! –respondí a la defensiva –no tendría por qué estarlo, y menos por mí - Sabes que sé notar eso –alardeaba como siempre - Pero no tiene por qué estarlo –alegué –Kev sólo es mi amigo. - Claro por eso te llevo anoche a la fiesta -respondió Jess negando con la cabeza - ¿¡Qué dices!? –El tono alarmado de Alex me tomó por sorpresa – ¿Cómo que la llevó a la fiesta? –abrió sus ojos como platos y se paró frente a mí –Si la de anoche era la fiesta más exclusiva del año –dijo apresurado –no todos pueden entrar, está la famosa lista platinum, ni siquiera pude conseguir que me invitaran a mí. - ¿Lista platinum? –pregunté confundida –¿Qué es eso? - Fer estuviste en la fiesta más deseada del año y ¿no sabes qué es? –estaba sorprendido y yo cada vez más confundida –Es la lista más exclusiva de las exclusivas –su voz no era muy discreta –no cualquier persona puede estar en esa lista, sólo es para las familias más influyentes de la ciudad, y debes ser reconocido para poder entrar, no necesitas pases, pero la seguridad tiene la foto de los platinum, y sólo ellos pueden entrar –tomó aire para poder seguir hablando –en ocasiones llevan invitados, pero son muy estrictos con eso. La fiesta de hoy no es nada en comparación a la de anoche. No puedo creer que hayas estado ahí, ¿qué tal es? - Aburrida –dije sin pensarlo –sinceramente aburrida, todos platican, algunos bailan, todo beben, pero me sentí como… un bicho raro. - ¿Enserio? –preguntó incrédulo –Si es la que todos presumen. - Pues no sé qué presumen –suspiré –a mí no se me hizo una gran fiesta. Alex siguió hablando de lo que según era la fiesta de anoche, hasta que Jess lo interrumpió con otro tema que hizo que la olvidara. Terminó el receso y regresamos al auditorio, nos dieron las últimas indicaciones, y cerca de las 12 del medio día nos permitieron salir de la escuela. Mañana las clases comenzaban, desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, era una larga jornada, pero eso era por los talleres que ninguna otra escuela proporcionaba, por eso era entendible. - Chicos, pues disfrutemos al máximo este día –dijo Alex con entusiasmo –es el último, antes de las clases escolares reales –suspiró –Así que vamos con las secretarias por los horarios y luego nos vamos a pasear por la ciudad –dijo más animado - Tienes razón –dijo Jess, también animado –vamos a divertirnos. Y Liz, será mejor que te resignes, porque no iremos a cambiarnos de ropa hasta que se acerque la hora de fiesta –No le hizo mucha gracia esa idea a mi amiga, que siempre quería estar presentable en cada ocasión - Chicos –dije apurada –Pero primero debemos avisar que estaremos fuera de casa. - Aprendiste la lección –asentí a las palabras de Jess.
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