Damaris Siento como la maldita alarma suena una vez más y que si no se queda en silencio en los proximos segundos, lanzaré aquel aparato por la ventana. Cubro mi cabeza con la almohada y me giro quedando boca abajo mientras maldigo y como por arte de magia, la alarma se queda en silencio. - Gracias dios - suelto emocionada y me acomodó una vez más para seguir durmiendo. Pero el llanto de una pequeña personita me despierta de golpe y sin esperar a más, salgo corriendo de mi cama y mi habitación para ir por mi bebé. - ¿Qué pasa mi corazón hermoso? - digo apenas lo veo, a mi pequeño príncipe, que es una copia exacta de su padre. Mi bebe me ve a los ojos, estira sus manitos para que lo tome y claro que no hago, imposible decirle que no a este caballero. - Aquí esta mami, mi amor -

