WILL Mis ojos no podían dejar de ver el coche que avanza a una gran velocidad desde donde estoy llevándose a la mujer que amo, al amor de mi vida y por la que he hecho de todo para asegurar su bienestar, pero… Se la llevaron. Se llevaron a Damaris, se llevaron a mi mujer. Mis pies comienzan a moverse por si solos tras el coche. - ¡WILL! – me grita Carlo cuando ve mi accionar. No le presto atención, sigo con mi misión de tener a mi mujer en mis brazos, a mi lado, agarrada por mí. Así que corro, corro hasta que ya las piernas no me den más, con el arma que tengo en las manos disparo en dirección del coche, pero es imposible detenerlos, cada vez se alejan más. La ansiedad, el miedo, el horror de pensar lo que el estúpido de Ancel le pueda llegar a hacer a mi mujer me alteran, me ha

