Un día como cualquier otro, los hermanos abrían su tienda, todo marchaba bien, más tarde llego un hombre de una edad avanzada y le dijo a Guzmán que si le daba mucho dinero le iba a dar mucho más mercadería y más ventas para que ganara más de lo que Guzmán le daba a ese señor desconocido. Guzmán acepto sin permiso de sus hermanos, el hombre le dijo que se lo iba a traer enseguida, pero no se lo trajo, al darse cuenta de la estafa le dijo a Juan lo que sucedió y en vez de despedirlo o renegarlo le agradeció por decirle y que no se preocupará por el dinero por que el dinero siempre va y viene.
Guzmán se quedó más tranquilo e hizo todo lo posible para recuperar el dinero, no persiguiendo al hombre sino vendiendo productos que tenían.
Después de varias horas Guzmán recupero todo lo que perdió, entonces se lo entrego a Juan, él se sorprendió lo mucho que vendió y le agradeció mucho por su esfuerzo.
Entonces Juan le dio varios días libres para que se divirtiera un poco, Guzmán se puso muy contento por el regalo de su hermano y lo abrazo.
Guzmán aprovechó esos días para conocer el pueblo y hacer muchos amigos. Siempre cuando regresaba a casa agitado y muy transpirado de tanto jugar.
Siempre antes de acostarse anotaba en un cuaderno las aventuras de el, pues el hacía muchas cosas en el día y también para contarles a sus hermanos las cosas que hacía.