36. ¿Cuándo es malo el amor? Christy Después del beso de esta noche, el sueño no viene a mí. Cada vez que cierro los ojos, la escena se repite una y otra vez, como si mi mente proyectara una película de segundas oportunidades que todavía no se termina de escribir. Es cierto que mi matrimonio atravesó momentos muy difíciles, que hubo heridas y silencios que parecían irreparables. Pero si hago un balance honesto, recuerdo más risas que lágrimas, más caricias que reproches. Estar aquí, lejos de todo y de todos, sin distracciones ni voces externas, me ha dado espacio para reflexionar en calma. Sin embargo, también temo estar viendo las cosas con demasiada esperanza, sin la objetividad necesaria. “No pienses, Christy, no pienses… solo siente,” me repito una y otra vez, como un mantra para

