44.El amor siempre triunfa Jonathan El camino de regreso transcurre en un silencio cómplice, roto solo por el leve suspiro del sueño. No hicimos preguntas sobre lo ocurrido entre nuestros amigos; no fue necesario. Los rostros relajados de Michael y Marla decían más que mil palabras. El trayecto se desliza entre la quietud y la calma, como si la tarde misma nos envolviera en un manto de tranquilidad. Christy duerme plácida entre mis brazos, su rostro iluminado por la satisfacción de lo vivido, el leve ascenso y descenso de su pecho sincronizado con el mío. A su lado, Marla reposa apoyada sobre el pecho de Michael, y él, con ternura silenciosa, recuesta su cabeza en la de ella. Es evidente que ellos también habían disfrutado de la noche con la misma intensidad que nosotros. Pero yo, a pe

