31. Feliz no aniversario Christy Cuando estoy fuera de la vista de Jonathan, subo corriendo por la escalera, sintiendo cómo mis mejillas arden con un calor inesperado. Llego hasta la puerta de mi habitación, la abro de golpe y me dejo caer contra el marco, tratando de recuperar el aliento. El ruido fuerte hace que Marla se enderece sobresaltada en la cama. —¿Qué pasa? —me pregunta, entre adormilada y curiosa. Me arrepiento al instante de haberla despertado. —No pasa nada, solo duerme, por favor, perdóname por molestarte —le susurro mientras ella se acomoda de lado y cierra los ojos, aunque no sin antes regalarme una sonrisa burlona que delata que en realidad la estoy divirtiendo. —¿Y entonces? —me insiste con voz pícaramente insistente. —¿Cómo estuvo? ¿Hubo besos? ¿Abrazos? ¿Apapac

