26. No me alejes Jonathan El ambiente en la sala común es denso, casi irrespirable. Las miradas se cruzan con desconfianza, los murmullos se cortan con silencios incómodos. Los integrantes de ambos equipos están claramente divididos, agrupados por colores y lealtades invisibles. Solo Christy permanece un poco apartada, cerca del equipo rojo, pero sin pertenecer del todo. Como si flotara en una línea difusa entre la estrategia y el sentimiento. —Esto ya raya en lo absurdo. ¿Salvar a la capitana del equipo contrario? —La voz de Marcos resuena con amargura. No se molesta en disimular el veneno que lleva en la garganta. Tiene los brazos cruzados, la mandíbula tensa, los ojos clavados en mí con abierta hostilidad. —Fue mi decisión —respondo con voz firme, aunque por dentro sé que esta co

