Cariza. Me encuentro de pies en la entrada de mi escuela, Arthur me mira con seriedad arquea las cejas al ver que aún no he entrado. —No piensas entrar o esperas a alguien— Niego dedicándole una falsa sonrisa— Vengo por ti a la hora de la salida, estas advertida—Replica con tono duro. —¿Piensas recordármelo todos los días?—Pregunte cabreada. —Si es necesario si, me voy—Arranca su coche a toda velocidad. Resople aturdida, aprieto los puños con enfado, miro en la esquina del muro se encuentra el Audi n***o que nos seguía, seguramente estará ahí vigilándome. ¡Maldición! —¡Keyla!—Grite eufórica al ver a mi amiga del alma, ella gira y viene hacía mi con su hermosa sonrisa. —Oye Cari, donde diablos te habías metido— Me lanzo sobre ella y sin querer decir nada sollozo con un nudo formándos

