Atuq:
Días después:
Esto no me gustaba, no me gustaba estar aquí, pero todo lo hacía por mi perla, lo hacía por ella.
No estaba acostumbrado al ruido que había a mi al rededor, muchas personas hablan sin parar, visten de manera extraña y hablan de manera extraña, así como Frederick.
Ahora estaba sentado aquí con el padre de mi perla en una cosa de madera llamada mesa y sentado en otra cosa de madera llamada silla, sobre la mesa habían pequeños cuchillos y otras cosas que brillaban como el oro de las cuevas.
Tome una de esas para verla, pero al hacerlo me veía ahí pero de cabeza ¿Cómo es esto posible?
—Comencemos.
—Si señor padre de mi perla.
—Llámame William.
—William.
—Muy bien, ahora te voy a enseñar a como se debe comer.
—¿Eh? ¿Enseñarme a comer? ¿Por qué haría eso? Atuq sabe comer por si solo.
—No es eso, si no que debes hacerlo, debes saber cómo se usan estas cosas —señalo los cuchillos.
—Yo se, es para clavar, así.
Tome uno y le mostré como se usa, es para clavar en el estómago de alguien pero dudo que esto lastime a alguien, es muy pequeño.
—No, así no se usa —el rió—, eso es para cortar la comida, si aprendes te dejare comer postre.
—¿Que es eso?
—El postre es lo último que se come después de un banquete, es dulce y esponjoso ya verás.
Esto era muy difícil, usar estas cosas era complicado. El padre de mi perla estaba enseñándome a como beber, comer y sentarme. Los blancos son muy raros, no comen en el suelo, tampoco usan las manos y siempre se limpian la boca cada vez que comen.
He visto a mi perla hacer eso muchas veces, no entiendo para que se limpian y se van a ensuciar.
Otra cosa, me sentía incómodo con toda esta tela puesta, la piel me picaba y los pantalones me molestaban en el pene, sentía que estaba apretándome y era un poco doloroso.
Todo lo que hago por amor.
—Aprendes rápido —lo mire—, muy bien.
Solo asentí. Mire la cosa esa de cristal que ahora se que se llama plato, la comida era muy poca, ahora entiendo por que Freya estaba tan delgada cuando la encontré.
—¿Donde puedo ir a cazar?
—¿Cazar?
—Si, Atuq es buen cazador, le traeré un cerdo o un alce, lo más grande para que mi perla coma, ella debe alimentarse para que pueda llevar a mis hijos.
El señor William comenzó a toser, me acerqué a el para darle un par de palmadas en la espalda, el alzó la mano así como hace mi perla cuando debo parar.
—¿Está bien?
—Lo estoy —suspiró—, solo que no esperaba que me dijeras tal cosa.
—¿Que cosa? ¿Mis hijos? —el asintió— no se asuste, eso es entre ella y yo.
—Lo se pero, al menos pudiste haber tenido un poco de tacto ¿no? Estamos hablando de mi hija.
—Atuq debe ser honesto, no puedo decir mentiras, eso no me gusta.
—Si, ya me doy cuenta —se puso de pie— terminamos por hoy, mañana te enseñaré más cosas, procura estar aquí temprano.
—Si señor.
El caminó hacia la salida, yo me puse las manos en la espalda como me enseño el, que debía hacerlo cuando alguien está dejando algún sitio, a eso le llaman etiqueta, cosa que no tiene sentido para mi.
Puede que no sea muy listo, pero hago mi más grande esfuerzo para que mi perla esté contenta. Para mi es lo más importante.
Y hablando de ella, entró y por los dioses del mar, estaba muy hermosa usando esa cosa enorme a lo que ella le llama vestido, era de un color verde esmeralda precioso, llevaba algo en el cuello y su larga cabellera está recogida.
—Mi perla —le hice una reverencia.
—Dios, eso fue hermoso —ella sonrió—, luces como un príncipe —le di un beso— ¿que tal las clases?
—Malas, no lograba entender del todo para que se usan tantas cosas de esas —señale la mesa—, los blancos son muy extraños.
—Lo son —ella hizo una mueca—, pero es solo momentaneo ¿si? En un par de días es la fiesta para que muchos te conozcan, siento que no es buena idea pero, es lo que debemos hacer.
—Lo que sea por ti.
—Lo siento, siento que te estoy presionando a demasiadas cosas a las que no estás acostumbrado.
—No importa, mi perla se adaptó a la tribu muy bien, yo puedo hacerlo también, eso es amor ¿cierto?
—Lo es —me dio un abrazo—, en serio gracias.
—No des gracias —la mire—, Atuq lo hace con mucho amor.
—Que lindo —sonrió—, debemos ir al salón de baile.
—¿Baile? ¿Como en la tribu? —pregunte un poco emocionado.
—No es como en la tribu, ya te muestro.
Me tomo de la mano para llevarme hacia otro lado de la enorme casa. Estar aquí era extraño, la casa era demasiado grande para ella y su papa. No me agradaba estar aquí, me sentía como una diminuta hormiga.
Ella abrió dos puertas y por dentro era un enorme lugar vacío, no entiendo ¿Por que tienen cosas asi si no las van a usar?
—Esto es un salón de baile, aquí se hacen las fiestas.. Aquí celebraban el cumpleaños de mi papa y el mio —caminó por todo el lugar—, aquí te presentaremos ante todos.
—Es enorme.
—Lo es, te enseñare a bailar —se acercó a mi—, los bailes son delicados, con gusto y elegantes. Yo bailaba con mi papá, con William y Brandon.
—¿William? ¿Se llama como tu papá? ¿Quien es Brandon?
—William era un chico que me cortejaba te lo dije —asenti—, se llama como mi papá, pero no son familia, el es de Kensington, de muy lejos y Brandon era otro hombre que me cortejaba e incluso decía que me quería como su esposa.
—¿Eh? ¿Te quería para el? —ella asintió— Eso no me gusta.
—A mi tampoco, pero ahora eso no tiene importancia ¿sabes por que? Por que ahora tu y yo estamos juntos.
—Si, estamos juntos —le tome el mentón—, solo tu y yo.
—No dejarás de ser brusco —ella puso su mano sobre la mía.
—No te hare daño y lo sabes —ella asintió, luego la solté—, tu eres solo mia Freya.
—Lo soy —me beso, yo no me resisti y la atraje hacia mi, ahora el olor de su piel se volvió más intenso, ella huele a flores frescas, quiero hacerla mia aqui.
La solté lentamente, ella estaba roja, ese color en ella me gusta mucho.
—Siempre me haces poner nerviosa —ella rió.
—Hija, aquí estoy..
—Papá —se acerco a el—, voy a enseñarle a Atuq como bailar, así que bailemos tu y yo.
—Con todo gusto —miro detrás de el— pasen muchachos.
Entraron muchos hombres vestidos de manera muy graciosa, traían en sus manos algo hecho de madera, ellos se fueron a un rincón, Freya y su padre caminaron hacia el centro del salon, la musica comenzo a sonar y ellos empezaron a bailar.
Yo me senté en el suelo a verlos bailar.
La forma en como se movian, como el le sonreía a ella. Eso fue muy bonito, Freya se movía de manera muy delicada junto a su padre, entonces asi bailan ellos.
Interesante.
(...)
Más tarde.
Estuve aprendiendo a bailar con Freya, no era tan difícil como lo esperaba. Ahora estaba caminando por la casa, el padre de Freya tiene a muchos empleados aqui, Segun lo que ella me dijo es que muchos blancos usan a negros para usarlos como esclavos y que trabajen sin ser pagados.
Aquello me hizo sentir muy molesto, por que seguramente los trataban mal.
Pero su padre no hacía eso, se llama no ser esclavista. Tiene a muchos trabajadores a los que les da alimentos, techo, seguridad y eso me agrada por que no es como el resto de los blancos, Freya me dijo que por eso lo odian.
A mi me agrada el padre de Freya, no pensé que me caería tan bien un blanco después de ella. Se nota que trata bien a todos y que es un hombre importante, eso me agrada mucho.
Caminaba por las escaleras, ya sabia en donde estaba la cocina, la enorme cocina, quería una manzana para Freya ya que no me dejan salir por unas mas frescas. No entiendo por qué no me dejan hacerlo, es mi deber atender a mi mujer, no que alguien mas lo haga.
—Disculpa ¿quien eres?
Me detuve al ver a un hombre estar parado en la entrada de la casa.
—Soy Atuq.
—¿Atuq? ¿Que clase de nombre es ese? —me acerqué un poco a el.
—Mi nombre.
—Soy Brandon —sonrió— Brandon Williams, general y futuro conde de Asbury.
Entonces el es Brandon, el sujeto que quiso ser el esposo de Freya, el me miró de arriba a abajo, luego juntó sus cejas. Justo ahora venía llegando Freya con un libro creo que se llama en las manos.
—B-Brandon ¿que te trae por aquí?
—Freya, quería ver por mi propios ojos lo que se dice en la ciudad, que habías regresado.. Ahora veo que si es cierto y no solo un rumor.
—Si, regresé hace poco.
—¿Donde estabas? Tu padre me dejo en Francia y se llevó un barco para buscarte..
—Estaba en Las Bahamas.
—¿Que? ¿En Las Bahamas? ¿Tan lejos?
—Si, el barco en el que naufragué llegó a esas tierras, ellos me rescataron y me dieron asilo.
—¿Como tu padre supo que estabas allá? Me parece extraño..
—El barco de mi prometido encontró al barco en que iba mi padre, el se arriesgo mucho en ir a esas tierras para buscarme.
—Entiendo —me miró— El caballero ¿quien es? Me dijo que se llama Atuq, no dijo su apellido.
—No tengo por que decirlo —respondí—, es un asunto entre ella y yo.
—Que insolente —sonrió de lado.
—No le hables asi Brandon —el la miro—, el es mi prometido.
—¿Hablas en serio?
—Si, estamos comprometidos desde hace tiempo, Atuq es un noble que viene de tierras lejanas. De hecho en un par de días lo presentaremos ante todos, algunos nobles y duques vendrán a dicha reunión, estas invitado por supuesto.
—Vaya, con gusto vendré ¿Podemos hablar? Tengo que hacerte muchas preguntas, sabes, protocolo.
—No, mi mujer no debe irse contigo —dije fuerte y claro—, ella no habla con nadie más que no sea yo, su hombre.
No me agrada para nada la idea de que el hable a solas con ella, además de que la manera en que la mira, es como la de un jaguar queriendo comerse a una gacela, cosa que no me gusta para nada.
—Disculpe señor Atuq, pero trabajo para el Rey y soy un conde.
—Aún no, usted lo dijo.
El sonrió de forma tensa, el quiere robarse a mi mujer y eso no lo puedo dejar pasar. Maldito blanco pequeño.
—Brandon, que gusto verte —apareció el padre de Freya.
—General Smith —estrecharon las manos—, acabo de conocer al prometido de Freya, es muy peculiar.
—Lo se, es un hombre fuerte y decidido cual caballo —el rió—, mejor hablemos los dos, se que vienes por protocolo y deseas saber sobre cómo encontré a Freya, te lo diré todo.
—Creo que es mejor que ella esté presente.
—No sera necesario, mi hija debe estar con su prometido. Vamos.
Ambos caminaron lejos de nosotros, yo no deje de mirarlo hasta que se perdieron, tengo un leve presentimiento de que este hombre sera una molestia.
—Atuq —mire a Freya— ¿Por qué le hablaste así? Eso pudo haber sido muy riesgoso para ti.
—¿Y que? El te miraba, no me gusta que otro hombre mire a mi perla, ella es mia, solo mia.
—Lo se pero.. Debes entender que tienes que mantener la compostura, muchos hombres son como el, no quiero que te digan nada malo.
—Atuq se sabe defender, ahora, iremos a la habitación esa donde duermes.
—¿Que?
La tome de la cintura y la alce para subirla a mi hombro como siempre suelo hacer, comencé a subir las escaleras para ir hacia la habitación que comparto con ella, abrí las puertas y las cerré como pude, la baje y camine hacia las puertas para colocar algo pesado detrás para que nadie las abra.
Camine hacia ella y me quité la camisa.
—Dios, no todo se soluciona con sexo Atuq —ella susurró— estás loco.
—No estamos peleando, quiero que tu cuerpo sepa que es solo mio, que tu eres solo mia.
Como pude le rompi el vestido, ella se removió un poco, aun así la deje casi que desnuda, que use todas esas ropas me desespera por que no puedo ver lo blanca de su piel, no me deja admirar lo hermosa que es.
La volví a alzar y su rostro quedó cerca del mío.
—Estas celoso —susurro sobre mis labios—, eso me gusta Atuq, que reafirmes que soy solo tuya.
—Eso eres Freya, eres mia, asi como eres mia, yo soy completamente tuyo.