V

977 Palabras
Se sentaron alrededor, la luna pronto estaría en su máximo esplendor, así que pronto comenzarían. Algunas hadas alumbraban un pequeño camino, ellos estaban frente a una pequeña mesa de un tronco viejo. Las hadas les habían llevado un poco de fruta, adoraban la visita de Sky, cada que podía les daba dulces y galletas, así que le daban cosas de vuelta, como amuletos y le revelaban secretos de su mundo, remedios más que nada. Comía con gusto, las frutas de las hadas eran las más deliciosas jamás vistas. - Ellas sí que saben ser buenas anfitrionas –dice él tras un largo rato de silencio, se había dedicado a comer y observar todo, era como ver a un niño pequeño. - Las fiestas siempre son así –dice ella comiendo un poco de queso, muchas hadas hacían pequeños bailes, piruetas o alguna broma. - Jamás creí que me divertiría tanto –dice él mirando todo, la comida era por demás deliciosa. - Me imagino que con la agenda tan apretada que tiene señor Dios, estos placeres tan sencillos no entran en ella –dice en tono bromista, le ve rodar los ojos, una pequeña sonrisa tira de sus labios. - Jamás me invitan, que es diferente –se encoge de hombros rodando los ojos. - De eso no sé, no conozco la agenda de las hadas –ríe divertida, le ve seguir a un hada mayor, su vestimenta era más elaborada. - ¿Esa es la reina? –se gira a verla, ella niega. - Es un hada sabia, la reina nunca envejece –le explica con calma–, puede morir, pero esa es decisión suya, y antes, debe dejar un heredero –dice mirando a las hadas del campo, ellas solían llevarle centenares de flores, algunas muy raras. - ¿Ella tiene un consorte? –pregunta él curioso, todo aquello le parecía de lo más irreal, y hubiese sido así de no ser porque lo estaba viendo en vivo y directo. - No es tan necesario, si bien puede tener un bebé, bien puede escoger a otra hada como su sucesora, eso dependerá del hada –dice antes de comer una uva, se notaba la diferencia en el sabor y la textura. - Vaya, jamás habría imaginado que su mundo fuese tan complejo –dice pensativo, las veía ir y venir llevando y trayendo cosas, para ser tan pequeñas eran bastante fuertes. - Todos podrían jurar que sólo se ven bonitas, pero cada grupo tiene una función en específico, tienen reglas y costumbres que siguen al pie de la letra –él asiente, mira la cielo y nota la luna llena en su máximo esplendor, baja la vista y ve a un grupo formando un círculo, comienzan a danzar, era precioso verlas, cada giro las hacía ver como pequeñas estrellas, se podía ver como poco a poco unas pequeñas hadas comenzaban a surgir del medio en pequeñas burbujas, suponía que para ellas el tamaño de aquel pequeño ser era el adecuado, pero para él, era una cosita diminuta, ¿podría alguien dañarlas por accidente? Estaba seguro que sí, pero como le había explicado Sky, los bebés se mantenían en el palacio de la reina hasta que eran lo bastante mayores para poder estar en algún clan. Una vez que los presentan, proceden a la fiesta, todas bailaban, comían y bebían, aunque ellos eran los únicos tomando alcohol, aunque era más exacto decir que él, era muy buen bebedor. - ¿Qué dice? –le pregunta a Sky cuando una de ella jala de su manga. - Quieren que bailes con ellas, te esta invitando a bailar –dice ella divertida, niego, no lo haría, ¿qué tal que aplastaba a uno de ellos? También estaba el hecho de que no sabía bailar, al menos no lo que ellos bailaban–. Se considera una falta de respeto no aceptar una invitación suya –se encoge de hombros, suspiro. - No sé muy bien que resultará, pero en fin –suspiro con pesar, jamás creí que haría algo como esto, pero bueno, había jugado con magia que no conocía y por eso me encontraba aquí. Me pongo de pie y sigo a la pequeña hada, ella me muestra algunos pasos, así que comienzo a seguirla, no era tan difícil, además me daban espacio para moverme con libertad. Pronto veo a otra jalar la manga de Sky, ella ríe mientras se pone de pie, comienza a bailar siguiendo las instrucciones del hada, ella se mueve con gracia, pareciera tener más experiencia, lo que me hace pensar que quizás ella ha hecho esto antes. Me concentró en seguir al hada, me hace girar un par de veces, así que termino tropezando, manoteo intentando estabilizarme, pero en vano, en un par de segundos estoy en el suelo, aunque pronto me doy cuenta que es bastante suave, ¿será por el pasto? Cuando alzo la vista, veo el rostro sorprendido de Sky, había caído encima suyo, mi cabeza descansaba en el hueco de su cuello y hombro, casi todo mi peso estaba encima de ella. - Lo lamento Sky –digo intentando alzarme, ella hace lo mismo, haciendo que mi frente choque con su barbilla, se queja bajo y comenzamos a reír, la observo negar riendo mientras masajea su mandíbula, con la luz de las hadas podía ver las pequeñas pecas en el puede de su nariz, las arrugas de sus ojos y lo verdes que se veían bajo esa tenue luz, aunque recordaba que eran azules, ¿no había sido esa la razón de su nombre?, ¿sus ojos azul como el cielo despejado?, ¿acaso estaba viendo mal debido al alcohol? Estaba seguro que no, era probable que cambiaran, y no le sorprendía, Sky era una mujer de cambios, sobre todo, el cambio siempre era en los demás.
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